lunes, 25 de junio de 2018

De cerca: Rok Kronaveter.



- Con diez años ya entrenaba en las categorías inferiores del Železničar Maribor, iniciando una trayectoria deportiva que le llevaría a ser internacional y objeto de deseo de muchos clubes europeos. No obstante, su carrera se estancó y no pasó de jugar en equipos húngaros, rumanos y en la Bundesliga 2 con el Energie Cottbus.

Para la selección eslovena ha jugado en seis ocasiones y ha marcado un goles. Trabajó duro en las secciones menores hasta debutar con la absoluta hace poco más de dos años. Por entonces destacaba en la liga eslovena jugando para el Olimpija de Ljubljana, club al que todavía pertenece desde que llegó en 2015.
Rok Kronaveter llegó a sonar hasta para equipos españoles, aunque parece afrontar el final de su carrera con el Olimpija tras haber jugado para otros equipos como el Rudar Velenje,  Drava Ptuj y el Győri.

Nació el 7 de diciembre de 1986 en Maribor (Eslovenia). En su ciudad natal creció mientras jugaba al fútbol en un país amenazado por el estado de alerta a causa del conflicto yugoslavo. Por suerte, Eslovenia se independizó rápidamente y Rok pudo hacer una vida corriente.

Era muy pequeño cuando ingresó en las filas del Železničar Maribor, club destacado de la ciudad en el que obtuvo una completa formación de ocho años. Pero antes se produciría su debut con el primer equipo, en 2003.
Hijo de deportistas, su padre fue futbolista y su madre se dedicó al balonmano. Él quiso seguir los pasos de su padre, convirtiéndose en un prometedor centrocampista que se desempeña como volante o extremo izquierda. Es un jugador técnico, hábil con el balón en los pies y bastante goleador cuando juega adelantado.

Con el Železničar Maribor jugaría durante sus dos primeras temporadas como profesional, llegando a sumar 34 goles en 59 partidos, algo que llamó la atención de varios ojeadores, que sin llegar a la mayoría de edad, ya apuntaba alto.

Pero Kronaveter siguió en la Prva SNL. Fichó por el Drava Ptuj, para el que jugaría cuatro temporadas destacando como uno de los mejores mediocampistas del campeonato a medida que destacaba en las filas menores del equipo nacional.
En sus cuatro años jugando en Ptuj, Rok superaría el centenar de partidos en los que convirtió 28 goles. Posteriormente jugaría para el Rudar Velenje, donde estuvo a lo largo del curso 2009\10 antes de aventurarse en el fútbol extranjero.

Kronaveter gustó mucho en Alemania, pero no de al manera como para jugar en la alta élite del fútbol germano. Se trasladó a Brandeburgo para unirse al Energie Cottbus, por el que ficharía en el verano de 2010.

Su estancia en Alemania no fue tan ilusionante como el jugador esperaba. No pasó de jugar en la Bundesliga 2 con el Energie, para el que intervino en un total de 31 partidos e hizo tres goles. El resto de su estancia en la disciplina de Freundschaft, fue jugando para el equipo reserva, por lo que en 2012 se marcharía a Hungría.
En el fútbol magiar jugaría para el Győri ETO, donde estuvo dos años antes de aterrizar en Rumanía para defender los intereses del Petrolul Ploieşti. Allí no completó la temporada y retornaría a Eslovenia para firmar por el Olimpija.

Con la escuadra de Ljubljana vive una segunda juventud, habiéndose estrenado como internacional con el equipo absoluto de Eslovenia y ayudando a su equipo en la conquista de dos títulos de Liga y la Copa eslovena.

Kronaveter celebra su primer gol como internacional, el que ayudó en la victoria eslovena ante Eslovaquia. 

- Gracias a esa segunda juventud, Rok Kronaveter pudo debutar con Eslovenia, a la que anteriormente había representado desde sus categorías inferiores. El 30 de mayo de 2016 debutó con el equipo principal, en un partido amistoso ante la selección sueca que acabaría en un empate sin goles.

Su primer gol llegaría meses después, ayudando a que su selección ganase a Eslovaquia por 1-0. Seis partidos y dos goles, así se resume la carrera internacional de Kronaveter, que hasta hace poco aún figuraba en las convocatorias.

sábado, 23 de junio de 2018

¿Te acuerdas de Samir Muratovic?



- No se le recordará por sus apariciones en torneos importantes internacionales, ya que cuando Bosnia fue a su primera Copa del Mundo, Samir ya había dejado de jugar para el equipo nacional. Figuró en muchas convocatorias hasta entonces, cerca ya de ese Mundial de Brasil 2014, el primero en la historia de la selección azulona.

Tampoco es que haya jugado muchos partidos internacionales, pues 24 fueron sus apariciones entre finales de los noventa y ese año tan importante para su país en el que Muratovic fue un espectador más desde su casa.
En cuanto a clubes, tampoco se puede destacar su paso por las ligas más importantes, ya que pasó fugazmente por Turquía y Rusia, y su etapa en Alemania fue para jugar en un equipo de la Bundesliga 2, con el Chemnitzer. Después afrontaría el final de su carrera jugando en la liga austriaca.

Aún así, Samir Muratovic fue considerado en su país como uno de los mejores centrocampistas en los comienzos del nuevo milenio, sobre todo cuando se hizo un nombre en las filas del Željezničar de Sarajevo.

Este centrocampista de corte defensivo nació el 25 de febrero de 1976 en la ciudad de Zvornik (Bosnia & Herzegovina), por entonces perteneciente a la antigua Yugoslavia. En un país sacudido por la guerra empezaría a jugar al fútbol, destacando en varios clubes de su ciudad natal hasta que ingresó en las filas del Drina Zvornik.
Gustaba por ser un mediocampista de gran recorrido, un gran recuperador de balones que basaba su rendimiento en la entrega y el sacrificio. Daba buenos pases y adelantado tenía mucho gol. Era pulmón y cerebro para la medular de cualquier equipo.

Con el Drina se dio a conocer a mediados de los noventa, momento en el que debuta en la nueva competición bosnia a los diecinueve años. Tan buenos serían sus dos primeros años como profesional, que ya aparecerían las primeras ofertas del extranjero.

Muratovic fichó por el Kocaelispor en 1998, con el que haría una grandísima temporada que derivaría en su debut internacional con el equipo bosnio. En su único año jugando en la liga turca dejó cuatro goles en 27 partidos, pero a finales de la década regresaría a su país natal, instalándose en la capital de Sarajevo para jugar en el Željezničar.
Tras su primera aventura en el extranjero, Muratovic se reafirmó como uno de los mejores centrocampistas bosnios. Durante su única campaña en el club de Grbavica, el mediocampista hizo 36 goles en 53 partidos.

Sorprende que sus números no atrajeran a los clubes de las mejores ligas europeas, ya que Samir acabaría aterrizando en Alemania para jugar en la segunda de la Bundesliga con el Chemnitzer F.C., donde no llegaría a cumplir la temporada.

En 2001 viajó a Rusia para unirse al F.C. Saturn. Allí estaría dos temporadas rindiendo a un buenísimo nivel, a lo que ya estaba acostumbrado. Terminó su estancia en Ramenskoe con 68 partidos y once goles, para después iniciar una larga etapa por la liga austriaca tras su fichaje por el Grazer AK.
Pasó varios años en la ciudad de Graz, primero como miembro del Grazer, y después en una larga etapa de cinco años jugando para el Sturm. Abandonaría la entidad de Merkur con 31 goles y 128 partidos disputados en la Bundesliga austriaca.

Terminó su carrera en Austria, jugando para equipos más modestos a partir de 2012. Muratovic pasó de jugar en segunda con el Gratkorn a hacerlo en la categoría de bronce con el SV Gnas, con el que finalmente se retiraría en 2015.

Pese a acudir a muchas convocatorias con Bosnia, Muratovic solo participó en 24 partidos. 

- Con la selección de Bosnia & Herzegovina debutaría a finales de los noventa, tras demostrar su potencial en el fútbol turco y confirmar su gran momento con el Željezničar. Entonces, el seleccionador Drago Smajlovic quiso contar con el centrocampista para jugar sus primeros partidos internacionales.

Su etapa internacional transcurre entre 1999 y 2014, pero Muratovic tan solo jugaría 24 partidos con el equipo bosnio. El último de sus partidos llegó el 5 de marzo de 2014, en un amistoso ante Egipto en Tivoli-Neu (Innsbruck), en una Austria que disfrutó mucho de su fútbol.

La selección de Suizoslavia.



- Llevaba ya tiempo analizando la cantidad de jugadores de origen balcánico que han debutado con la selección de Suiza, y ayer, mientras disfrutaba del partido mundialista entre Serbia el equipo helvético, me decidí a terminar mi búsqueda de internacionales balcánicos que han llegado ha jugar para el equipo nacional suizo.
Este es el fruto de un trabajo de búsqueda muy exhaustivo, aunque seguramente ignore que habrán muchos más ex-yugoslavos jugando en las distintas categorías de la Swiss Superleague. Hoy os cito a los internacionales.

Suiza ha sido desde siempre el país más solidario con todas las familias yugoslavas que tuvieron que refugiarse en otros países para evadirse del desastre balcánico. Macedonios, serbios, kosovares, bosnios, croatas, eslovenos... Muchos fueron los que hallaron acomodo en un país al que consideran el cuarto más rico del mundo, una nación de paz y tranquilidad en el que muchos han llegado a adaptarse a la perfección.

- También hay que decir que hay casos inversos, es decir, jugadores con raíces balcánicas nacidos en Suiza que decidieron representar a los países de sus antepasados. Todos conocemos los casos de Ivan RakiticIzet Hajrovic y Zdravko Kuzmanovic, representantes de las selecciones de Croacia, Bosnia y Serbia respectivamente. Eso sí, os aseguro que hay muchos más casos como estos, incluso la cosa se extiende hasta a Albania.
Bien es cierto que la selección de Suiza ha contado a lo largo de la historia con muchos otros futbolistas de otras naciones del mundo, pero actualmente llama más la atención ver tanto jugador balcánico, por ello yo le llamo la "Selección de Suizoslavia".
Ayer por la noche, se vivió un duelo con aires balcánicos entre el combinado helvético y la selección serbia. La escuadra alpina presume incluso de tener un gran entrenador nacido en la capital bosnia de Sarajevo, Vladimir Petkovic. Éste dirige un vestuario en el que figuran varios jugadores de raíces eslavas y a los que ha dado su confianza de cara al Mundial de Rusia 2018. Lleva en el banquillo suizo más de tres años y en todo ese tiempo ha hecho debutar a bastantes jugadores que antaño fueron compatriotas, e incluso algunos lo siguen siendo.

Ayer pudimos ver a varios de esos futbolistas sobre el césped. En el equipo nacional suizo juegan hombres como Valon Behrami, de Mitrovica (Kosovo) y Blerim Džemaili, de Tetovo (Macedonia). Nacido en la ciudad kosovar de Gnjilane, antaño perteneciente a Serbia, tenemos a uno de los grandes goleadores de la noche, Xherdan Shaqiri.

El otro goleador se llama Granit Xhaka, y aunque nació en la ciudad suiza de Basilea, sus raíces son albano-kosovares. De hecho, su hermano Taulant Xhaka juega para el equipo nacional de Albania pese a haber nacido en la misma ciudad que su hermano.
En la escuadra helvética nos encontramos con más hombres naturales en Suiza pero con origen de los diferentes países balcánicos. Estos son los casos de Josip Drmic, Haris Seferovic y Mario Gavranovic, todos ellos con raíces croatas, aunque en el último caso también tiene sangre bosnia.

Pero hubo muchos más debutantes con la selección alpina, incluso algunos se quedaron a las puertas de acudir al Mundial. Ese es el caso de Admir Mehmed, un macedonio de Gostivar que hasta no hace mucho entraba en las convocatorias de Petkovic

Continué indagando un poco más sobre aquellos futbolistas balcánicos que en los últimos años han defendido la elástica de "Los Navajos". Florent Hadergjonaj fue otro internacional nacido en la ciudad de Langnau, aunque con raíces albano-kosovares.
Otros kosovares que han defendido la cruz helvética fueron Shani Tarashaj, Beg Ferati y Almen Abdi. Pero también hay otros que después decidieron cambiar de selección gracias al reconocimiento oficial de Kosovo como nación, como es el caso del delantero Albert Bunjaku, nacido en la misma ciudad que Shaqiri, en Gnjilane.

También hay casos de otros croatas que han jugado algún que otro partido con Suiza, y ese es el caso de Anto Grgic y Boris Smiljanic, nacidos en Schlieren y Zurich respectivamente, que también pudieron representar a la selección ajedrezada por sus raíces croatas.

Eldin Jakupovic fue un portero nacido en la ciudad bosnia de Prijedor que representó a Suiza tras jugar para las secciones menores de Bosnia & Herzegovina. El caso más llamativo es el de Izet Hajrovic, quien gracias a participar en un amistoso con el equipo helvético, recibió el permiso pertinente para jugar en el combinado bosnio.
Y por si nos hemos quedado con las ganas, aún he podido localizar a otro jugador de origen balcánico, en esta ocasión de Macedonia pero con una mezcla albana. Se llama Pajtim Kasami, y nació en Zurich.

Milinkovic-Savic y Xhaka, dos jugadores que otrora hubieran defendido a una misma selección. 

- Como ya he dicho anteriormente, existirán muchísimos casos de jugadores con raíces balcánicas que militan en clubes de las diversas categorías suizas, pero yo me he limitado a buscar a aquellos que han llegado a convertir a Suiza en una especie de coctelera ex-yugoslava, y qué bien les ha venido.

Ese país al que también conocemos como la Confederación Helvética, ha demostrado que muchos ex-yugoslavos pueden convivir en paz y armonía como se hacía hace más de treinta años. La pena es que aún se palpa el odio en algunos casos, tanto dentro como fuera de los estadios.

jueves, 21 de junio de 2018

De cerca: Sergej Milinkovic-Savic.



- Ya os hablé en su día de su progenitor Nikola Milinkovic, por lo que mientras muchos que lo ven ahora en Rusia 2018 como un descubrimiento, para mi ya era una apuesta de futuro desde que se proclamó campeón con Serbia en el Mundial Sub-20 de Nueva Zelanda 2015.
Cierto es que no me esperaba su debut mundialista pero, al parecer, el seleccionador Krstajic lo tuvo muy claro a la hora de incluirlo en la lista de jugadores que están sorprendiendo actualmente en la Copa del Mundo.

Algunos le llaman Savic, otros Milinkovic, o incluso se suelen utilizar ambos apellidos. Y es que Sergej Milnkovic-Savic (Сергеј Милинковић-Савић) lleva el apellido de dos grandes deportistas, el de un jugador de fútbol conocido en la Liga Española como su padre Nikola, y el de una baloncestista famosa en su país, su madre Milena.

- No se sorprenda si un narrador deportivo se refiere a él como "el español", puesto que Sergej es natural de Lleida (España), donde vino al mundo el 27 de febrero de 1995. Todo se debe a la etapa como futbolista de su querido y admirado padre. Nikola jugó en la U.E. Lleida cuando el equipo competía en la Primera División española. Al contrario que su hijo, el mediocampista bosnio nunca llegó a representar como internacional a ningún equipo nacional balcánico, ni siquiera a la antigua Yugoslavia.
Sergej se crió fuera de todo aquel peligro bélico gracias a la dedicación deportiva de sus padres. Su carrera se inicia en Portugal, ya que su padre todavía jugaba al fútbol con el Alverca cuando su pequeño se iniciaba en las filas del Sporting de Portugal, donde empieza a formarse. Claro que su padre seguía en activo, se mudó a Grazer (Austria) y Milinkovic-Savic continuaría su con su etapa de aprendizaje en el sistema juvenil del Grazer AK. La familia balcánica retornó a Serbia en 2005, con una Serbia ya más tranquila pero aún arrasada por las consecuencias de la guerra de Yugoslavia. Allí se inicia la gran progresión del joven mediocampista, que con diez años se enrolaría en las filas de la Vojvodina, donde permanecería siete años jugando para las categorías menores del club. Sergej pronto se daría a conocer con los equipos inferiores de la selección serbia, ascendiendo al primer equipo de Novi Sad en 2013.

Ganó un par de títulos nacionales con el equipo juvenil de la Vojvodina y debutó en la Superliga serbia un 23 de noviembre de 2013 ante la Jagodina, equipo que sacó una importante victoria como local por 3-0.

Muchos clubes empezaron a fijarse en aquel joven centrocampista que sabía mover bien el balón. Milinkovic-Savic es un centrocampista de gran técnica que suele jugar como volante, favoreciendo la circulación del balón y generando peligro con muy buenos pases y algún que otro disparo a puerta, algo que se le da muy bien.
Es un experto a balón parado y muy goleador. A veces adelanta su posición para generar espectáculo, pues es un jugador de gran calidad al que es muy difícil quitarle el balón. Los clubes más grandes ya preguntan por Sergej.

Su primera experiencia en el extranjero como profesional llegaría en Bélgica, cuando se incorporó al Genk en el mes de junio de 2014. Allí sorprende en su primera campaña, participando en 24 partidos de Liga en los que anotó cinco tantos.

Gracias a su gran trabajo en la Jupiler Pro League, se multiplicarían por mucho la lista de clubes interesados en hacerse con los servicios del jovencísimo serbio, que el 31 de julio de 2015 se trasladaría a Italia para fichar por la Lazio, con la que acabaría por confirmar su mejor momento, esa eclosión que le llevó a destacar en la Serie A.
Debutó en la misma tras jugar su primer partido en un partido clasificatorio para la Champions ante el Bayer Leverkusen. El 22 de agosto de 2015 participó saliendo del banquillo para colaborar en la victoria por 2-1 ante el Bologna.

Poco después de su estreno en la Serie A llegaría su primer gol en un partido de la Europa League ante el Dnipro. Entre su estelar papel con la selección juvenil en Nueva Zelanda, y su sorprendente rendimiento en la liga italiana, a Sergej solo le faltaba debutar con el equipo absoluto de Serbia, algo que llegaría en 2017.

Milinkovic-Savic es uno de los mejores futbolistas serbios del momento y una de las revelaciones del Mundial de Rusia, pero su talento ya fue observado en Italia, donde el serbio ya ha participado en casi un centenar de partidos.

Sergej Milinkovic-Savic en su debut mundialista ante la selección de Costa Rica. 

- Viendo sus números con el equipo nacional serbio absoluto, muchos se sorprenderían de verle titular en la escuadra dirigida por Mladen Krstajic, pero en su debut mundialista contra Costa Rica ya demostró por qué esa titularidad.

Cinco partidos ha jugado con el equipo mayor desde que debutó en los partidos de clasificación para la Euro 2016 bajo las órdenes de Radovan Čurčić. Sergej venía de coronarse campeón en el Mundial Sub-20 en 2015, y poco a poco fue entrando en las convocatorias de la Serbia de Krstajic, quien le ha permitido jugar por vez primera en la Copa del Mundo.

lunes, 18 de junio de 2018

De cerca: Muhamed Demiri.



- Podría haber cambiado su destino y ayer le hubiéramos visto midiéndose con suiza ante la selección brasileña, como han hecho otros jugadores balcánicos como los kosovares Granit Xhaka, Valon Behrami o Xherdan Shaqiri.
Sin embargo, y tras mostrar también su interés para jugar con la selección de Albania, Demiri decidió seguir el curso de su sangre macedonia para jugar para este equipo nacional que nunca se ha colado en una Copa del Mundo. Hasta ahora ya acumula 25 internacionalidades con la selección de Macedonia.

Al igual que muchos otros futbolistas de origen balcánico, Muhamed Demiri (Мухамед Демири) nació en Suiza, concretamente en la ciudad de Berna, el 20 de noviembre de 1985. El país helvético es uno de los que más yugoslavos acogió en pleno conflicto bélico de los Balcanes.

Estuvo a punto de dejar el fútbol en sus inicios jugando para el Concordia de Basilea, pero finalmente luchó por seguir progresando en el fútbol suizo, en el que ha representado a clubes como el St. Gallen o los Old Boys.
Muhamed juega como mediocampista o defensa central, siempre como jugador retrasado que pocas veces se anima en el ataque. En el medio campo encontró su posición ideal, jugando como pivote, cortando el juego del rival y haciendo circular el balón para beneficio de la línea atacante. Es un jugador incansable y aguerrido.

Sus primeros pasos los dio con el Concordia, al que llegó en 1996 para pasar cinco años en sus secciones menores. También pasaría poco más de un año en la cantera del Basel F.C., pero en 2003 volvería al club de Rankhof, con el que daría el salto profesional.

Debutó con el Concordia en 2005, con el que había firmado su primer contrato profesional para intervenir en sus primeros doce partidos, que se verían incrementados al año siguiente. Participó en 87 partidos de la segunda división helvética y ya en 2009 decidiría tomarse un respiro para retirarse como futbolista.
Pero en otoño de ese mismo año recibiría la propuesta de jugar para el F.C. Thun, al que se incorporó para entrenar a las órdenes del míster Murat Yakin. Su versatilidad le permitiría jugar en bastantes partidos de la Swiss Superleague.

En el Thun estaría por cuatro campañas, jugando un total de 112 partidos en los que hizo dos goles. Quitando esa etapa en la que tuvo problemas de abductor y otra lesión de rodilla, Demiri acabaría ganándose la confianza del entrenador.

Ya en el verano de 2013, Muhamed ficha por otro destacado club suizo, el St. Gallen. A partir de entonces llegarían sus mejores años como profesional, añadiendo varios logros a su experiencia a nivel colectivo y llamando la atención del seleccionador macedonio Mirsad Jonuz, quien le haría debutar como internacional.
Todo fue gracias a su clara progresión en la máxima categoría, participando en 26 partidos aprovechando su mejor momento y dejando muestras de calidad. No obstante, en 2015 abandonaría la dinastía blanquiverde para fichar por el Old Boys.

Durante el curso 2015\16 siguió compitiendo a gran nivel, jugando en casi una veintena de partidos con la escuadra de Basilea, la que abandonaría una vez finalizado el curso para incorporarse al Schaffhausen, donde ha jugado cedido la pasada campaña para retornar nuevamente al Old Boys.

Jonuz fue el seleccionador que hizo debutar a Demiri con la selección nacional de Macedonia. 

- Demiri mostró gran interés por jugar con la selección de Albania antes de poder unirse a Macedonia, aunque seguramente le hubiera hecho más ilusión representar a Suiza, con la que hubiera podido competir a mayor nivel.

Recibió la llamada del seleccionador Mirsad Jonuz para debutar con Macedonia el 22 de diciembre de 2010. A partir de entonces fue sumando paridos hasta llegar a las 26 internacionalidades, pero su cesión al Schaffhausen le perjudicó a la hora de perder su sitio en las convocatorias.

sábado, 16 de junio de 2018

¿Te acuerdas de Luka Peruzovic?



- Casi cuatrocientos partidos como jugador del Hajduk Split, una buenísima etapa jugando para el Anderlecht y una extensísima carrera como entrenador, en la que incluso llegó a ofrecer sus servicios de forma gratuita al Charleroi.
Pocos defensas han podido lucir el talento de Luka Peruzovic, un histórico jugador de aquella vieja Yugoslavia que se movía con inteligencia por el campo, se entregaba con bravura y además sabía tocar el balón. Fue un defensa central alto, contundente, pícaro y ordenado, un talento destacado de los años setenta y ochenta.

Con la extinta selección yugoslava llegó a participar en la Copa del Mundo de Alemania 74 y en la Eurocopa de 1976 que se celebró en su país. Peruzovic nació el 26 de febrero de 1952 en la bella ciudad de Split (Croacia), por entonces región dálmata yugoslava.

Interminable es la lista de equipos que ha entrenado este hombre a lo largo de su vida. Al ya mencionado Charleroi, hay que añadirle equipos como el Olimpyque de Marsella, Genk, Hajduk Split, Standard de Lieja y otros tantos.
Encontró acomodo en Bélgica, donde jugó, entrenó y se sintió muy querido. De hecho adquirió la nacionalidad belga. Pero Luka se dio a conocer en su Split natal, ya que allí jugó al fútbol desde niño hasta conseguir entrar en las filas del Hajduk, entidad deportiva que se encargaría de su formación.

A finales de los sesenta debutaría en la añorada liga yugoslava con el conjunto dálmata, ese para el que figura como uno de los mejores jugadores de su historia y con el que marcó una época al lado de hombres como Spiro Cosic, Ivan Gudelj, Ivo Surjak y los hermanos Zoran y Zlatko Vujovic.

En aquel Hajduk plagado de figuras empezaría a destacar desde principios de la década de los lejanos años setenta. Lideró la zaga de la escuadra croata durante diez años, ayudando en la conquista de varios títulos importantes, entre ellos las cuatro ligas yugoslavas.
Tan evidente fue su progreso, que pronto empezaría a jugar para el equipo nacional de Yugoslavia, con el que acudiría al Mundial de Alemania a sus veintidós años. Ya por entonces era considerado como uno de los mejores zagueros balcánicos.

Peruzovic demostró ser todo un profesional en Split, jugando 264 partidos de Liga que se extenderían a casi cuatrocientos entre todas las competiciones. En 1980 abandonaría su Croacia natal para probar suerte en Bélgica, un país donde siempre se sintió muy a gusto.

Con un cartel internacional ya muy trabajado, Luka aterrizó en la liga belga para competir para el mítico Anderlecht, donde rápidamente se ganaría a la afición con su temple, su carácter y esa profesionalidad tan característica de aquella época.
Ganó muchos títulos con la escuadra belga, pero el más importante llegaría en 1983, cuando el conjunto de Constant Vanden Stock se coronó campeón de la Copa de la UEFA. Precisamente su anterior club, el Hajduk, sería eliminado en la semifinal ante su último rival para hacerse con el trofeo, el Tottenham.

En la liga belga compitió durante seis años. Peruzovic se adaptó perfectamente a la competición y ayudo en la conquista de tres títulos de liga, participando activamente y sumando un total de 222 partidos en los que registró cinco goles.

Como no podía ser de otra manera, el mediocampista dálmata regresaría a su querido Hajduk Split para pasar allí sus últimos años como futbolista. Participó en aquella liga casi a punto de extinguirse durante dos años más, ya a medio gas.
Peruzovic diría adiós al fútbol en 1988 jugando 64 partidos más en los que pudo dedicar a su afición el último gol de su carrera. Posteriormente entró a formar parte del cuerpo técnico del Hajduk y continuaría en solitario entrenando a varios clubes del mundo, varios de ellos belgas.

Durante el Mundial de Alemania 74, Luka Peruzovic solamente participó en unos minutos ante Suecia.

- Como internacional tampoco debemos olvidarnos de su magnífica dedicación. Debutó para la escuadra yugoslava en 1974, justo para ser tenido en cuenta por Miljan Miljanic para participar en la Copa del Mundo de Alemania. No obstante, el seleccionador solamente contaría con Luka para un partido de los seis que jugó el combinado balcánico.

Su experiencia internacional se resume en diecisiete partidos en los que no registró ningún gol. A continuación afrontó su última gran competición con la Eurocopa de Yugoslavia 76, se perdió el Mundial de España y en 1983 se retiró de la selección.

jueves, 14 de junio de 2018

De cerca: Vladimir Volkov.



- Ya sabemos que en los Balcanes hay una evidente mezcla racial, pero a nuestro siguiente protagonista también le pertenece un trocito de Rusia. Hoy que empieza la Copa del Mundo en este histórico país, cabe mencionar a los bisabuelos paternos de Vladimir, que en 1917 emigraron de tierras soviéticas para instalarse en Yugoslavia, en la ciudad de Belgrado.

En la capital serbia nace este defensor, el 6 de junio de 1986. Se crió en Nueva Belgrado junto a otros muchachos de diferentes etnias que también juegan al fútbol, Pavle Ninkov e Ivan Čvorović. El primero representó a la selección nacional de Serbia y el segundo a Bulgaria. Vladimir se decantó por Montenegro.
Pese a que en sus inicios como internacional jugó para Serbia, finalmente encontró acomodo en el equipo de Montenegro, para el que lleva jugando desde la primavera de 2012 habiendo participado en diecisiete partidos.

Vladimir Volkov (Владимир Волков) ha jugado en Portugal, Moldavia, Bélgica y Polonia, además de en su Serbia natal. Fue considerado uno de los mejores aleros que han defendido a Partizan en los últimos años, con el que se ganó su mayor prestigio como futbolista.

No debemos confundirlo con un atleta ruso de los años cincuenta con el que ha compartido mismo nombre y apellido. Es más, el futbolista nació justo en el mismo año que murió el atleta. Casualidades de la vida.
Su posición es la de lateral zurdo, aunque puede recorrer toda la banda, jugando como interior o extremo. También reúne las condiciones necesarias para desempeñarse como central, pero donde mejor rinde es por el carril izquierdo, donde ofrece destacadas características como su rapidez, brega, electricidad y mucha atención en los marcajes.

Aún en tiempos bélicos de una Yugoslavia en plena secesión, Volkov empezó a jugar a comienzos de los noventa para el Radnički Beograd, al que se incorporó con siete años de edad. Allí creció como futbolista en sus secciones menores hasta dar el salto profesional en 2004.

Pero sus primeros pasos en los altos niveles del fútbol serbio los daría con el Grafičar Beograd, con el que durante la campaña 2004\05 sumó un buen número de partidos. Después jugaría un año para el Železničar de Beograd.
Fichó por el BSK Borča en 2006, hasta que a comienzos de 2008 se marcharía a Portugal para jugar cedido en el Portimonense, donde no tuvo mucho protagonismo. Entonces retornó a Serbia y se unió al OFK de Belgrado, con el que concluyó el curso participando en cinco partidos de la Superliga serbia.

Volkov se fue a Moldavia en 2009 para fichar por el campeón de liga, el Sheriff Tiraspol. Allí estuvo dos campañas haciendo muy buenos partidos, participando en 45 encuentros en los que marcaría trece tantos.

Una vez más regresó a su Serbia natal, esta vez para incorporarse a uno de los mejores clubes del país, el Partizan. Con el conjunto belgradense alcanzaría tres títulos de liga y ganaría una gran fama que le haría internacional, primero con Serbia y después con la separada Montenegro.
Durante cuatro años fue considerado uno de los mejores carrileros de la competición serbia, jugando 76 partidos en los que convirtió ocho goles, muchas veces moviéndose como interior. Sin duda alguna, Vladimir Volkov viviría sus mejores años con el Partizan, aunque en 2015 abandonaría la entidad capitalina para darle un gran impulso a su carrera.

Se fue a Bélgica para jugar en el Mechelen, donde no tuvo mucha suerte y acabaría siendo cedido a la Ekstraklasa polaca para jugar en el Lech Poznań. Volkov se dio cuenta de que su lugar era la competición serbia, y es por ello que en 2017 se unió al Radnički Niš, de donde pasaría al FK Rad en el mismo año.

A pesar de representar a Serbia, la FIFA permitió que Vladimir Volkov jugase para Montenegro. 

- Volkov ha jugado para dos selecciones nacionales, algo que consintió la FIFA en casos especiales de los países independizados. El 4 de noviembre de 2011 fue convocado por Radovan Ćurčić para debutar con Serbia en compromisos amistosos. Finalmente se estrenó ante Honduras.

Con Montenegro empezaría a jugar el 25 de mayo de 2012, en un partido amistoso ante Bélgica. A partir de entonces se establecería en la Crna Gora, hasta que ha llegado a participar en diecisiete partidos internacionales. Para la selección serbia tan solamente sumó un partido, lo que le permitió jugar para Montenegro debido a las normativas de la Federación.


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